jueves, 3 de julio de 2008

Amigo



Es, probablemente a la distancia, que uno encuentra la referencia.
Extraña el apretón de manos.
El oído que se abre y escucha... Escucha.
El abrazo sincero de quién da y no pide nada a cambio.

La magia de la amistad nos puso en el mismo camino.
Reímos, disfrutamos. A veces lloramos.
¿Nos dimos cuenta tarde de haber ignorado un... te quiero hermano?
No. Simplemente debemos aceptar que en presencia, el gesto es más usual.

Hoy, cuando kilómetros de tierra nos separan
se siente muy cerca el afecto.
Si hasta se puede percibir el aroma del mate recién cebado
u observar el humo del cigarrillo mal apagado.

No tengas miedo, amigo, de sentir lo que se siente.
De permitir que la lágrima se escape hasta el pañuelo.
Ya llegará el momento en que volvamos, juntos,
a mirar el infinito, envueltos en la música y los recuerdos.

Para mi amigo Fer Samitier.

Posadas, 3 de Julio de 2008

Guillermo Reyna Allan

3 comentarios:

Fernando Samitier dijo...

Yo sabía que entre nosotros pasaba algo...
Te querés casar conmigo? jajaaj
Un beso Hermano.
Me hiciste llorar. (Un poquito nomás, eh?)

Talca en Frecuencia dijo...

Hola Guillermo:

Solamente tú podrías haber escrito algo tan bonito. Tu sensibilidad de poeta se nota en cada una de las palabras. Te agradezco que quieras a esta persona que por esas cosas de la vida hoy esta a mi lado y tengo la suerte de poder hacer feliz un poquito cada día.

Gracias Gui por el hermoso detalle.

Patricia.

Cristina dijo...

¡FELIZ DIA AMIGO!

La Leyenda del Verdadero Amigo
Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.

Intrigado, el amigo preguntó: ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió: Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

Que pases un feliz día amigo!

Cristina.
Río Cuarto.